Despues de la muerte

Por fin mañana regresamos a clases despues de una semana donde los conocimientos implantados en la memoria a corto plazo se fueron perdiendo minuto a minuto y nunca llegaron a la memoria a largo plazo. Hay que retomar los libros, realizar los últimos tres exámenes y... salir de vacaciones quince días.

Mientras repasaba para mi examen de la peor materia que he tenido en mi vida "Ciencia y Técnica con Humanismo" (si señores, peor que danza en cuarto de preparatoria, con todo y los botines); me dí cuenta de una pregunta en la guía que es pretenciosa a más no poder:

¿Cuando llegue la muerte que consideras o estimas sucederá contigo?

Puta madre, son exámanes donde hay que responder en diez líneas como mínimo cada pregunta (aunque tengan menos contenido literario que la biblia) ¿cómo coño voy a poder contestar eso? En un examen normal pondría: NADA. A menos que se refiera a lo que sucederá con mi cuerpo inerte pudriéndose y siendo tragado por gusanos mientras se pedorrea y caga, etc.
Debería existir una clausula al principio de la materia: "si es usted ateo, absténgase de contestar las preguntas absurdas del maestro." Claro que dejaría el examen en blanco, pero ese es otro tema.

Lo único que se me ocurre es contestar el examen a base de citas de ateos famosos y sus pensamientos acerca de la muerte... tengo en la mente a Sade y Sócrates.

4 comentarios:

Angel dijo...

Pienso que la idea de responder describiendo el proceso de descomposición del cadáver es buena y lo terminas con algo así como lo siguiente: "En cuanto a la consciencia, puesto que nadie ha podido demostrar que no resida en el cerebro, cuando éste muere, desaparece"

l@5t dijo...

Tu recomendación me ha inspirado. Y tienes razón, no voy a ocultar la realidad, por mas que el maestro siga en su autoengaño.

Angel dijo...

Bien dicho... y bien hecho.

Nihil dijo...

Es realmente muy sensata la entrada, vale decir que el mundo sigue y la muerte de alguien es indiferente al curso de los hechos del mundo. En las leyes de la naturaleza no cabe una idea tan tomada de los pelos como la vida después de la muerte (léase "repugnante"). Te invito a visitar mi blog que casualmente se llama igual ("La muerte de Dios") con una connotación un poco distinta aunque compatible a la que has usado.
Como dice Mefistófeles (Fausto de Goethe): "Soy el espíritu que siempre niega. Y ello con razón, pues todo lo que nace no vale más que para perecer.
Por eso sería mejor que nada surgiera."
Illa nata ego