Adios empresa
Veo el excelente final de Six Feet Under sollozando y medito.
Recuerdo la primera entrevista: para becario, pelo desarreglado, barba de semana y media, sin bañar, sin ganas, actitud relajada y vestimenta casual. No debieron ir muchos prospectos porque me dieron el trabajo prácticamente antes de llegar. Tardaron dos meses en hablarme.
"Reparación de equipo de computo y soporte técnico" era la descripción del empleo. "Esperamos que hagas carrera en la empresa" era la promesa. "Por fin un trabajo que me gusta" era mi creencia.
Pasaron meses y parecía que no les importaba, como cuando te sientes mobiliario de una oficina. Hacía mi trabajo, pasaba los reportes y me iba a la escuela. Rutina y mas rutina. Sueldo mísero pero buen horario. Hasta que empezaron las sospechas y decidieron checar una por una mis actividades. Pareció que pasaba la prueba pero prefirieron que mi jefe estuviera encima de mí más tiempo.
Diez meses despues llegaron tiempos difíciles y estaba apretado de dinero, les pedí un contrato y un aumento de sueldo a cambio de más horas de trabajo. Me dieron solo el aumento y como consecuencia turnos de ocho horas, que para cumplir debía comer escondido. Sentían que habían hecho mucho por mí. Que me estaban dando la oportunidad y debía estar agradecido con ellos.
¿Y el contrato? Nunca. Cínicos alababan mi desempeño, pero jamás pertenecí a la empresa. No caja de ahorros, no seguro social, no vales de despensa, no afore, no nada. Opciones: ninguna. O me quedaba a trabajar hasta que obtuviera una oportunidad segura en otro lado o me salía de la carrera estando a ocho meses de graduarme.
Durante un año, dos meses y una quincena pertenecí a la empresa que cambió la expectativa en decepción y las promesas en esperanzas. Pero "nunca sabes lo que tienes hasta que lo vez perdido" y no por mí, por ellos.
Una ex-jefa me habló pidiendo mi currículo para su marido, el cual trabaja en gobierno y esta bien colocado. Necesitan alguien con mi perfil.
Falté un día al trabajo para la entrevista, ésta vez bañado, con ropa formal, rasurado, todo un especimen de entrevistado. Y la historia se repite. Me dieron la bienvenida antes de conocerme, pero a diferencia de la empresa privada, no tardaron tres meses en hablarme, me quieren ahi este lunes a más tardar. El sueldo es más del doble y el horario es igual.
Algunos molestos, otros dándome absurdos consejos y otros deseándome suerte, me despido ostigado de mi empleo.
Adios empresa.
Quisiera sentir tristeza pero fueron más de diez meses evitándola. Dejo amigos: no. Dejo maestros: no. Solo dejo más de un año de buen trabajo que no rindió frutos.
Me deseo feliz año.





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