Estoy sentado en mi escritorio, tranquilamente comiendo unas lunetas y reparando remotamente computadoras ajenas cuando:
(suena el teléfono)
- Si Ramiro... (Ramiro=tu jefe)
- No, Ramiro salió a comer, en que te puedo ayudar.
- Habla López, le acabo de mandar un mail a Ramiro y no sé si ya lo vió. (Y como tú tienes un lazo telepático con él pues...)
- No sabría decirte López.
- Bueno es que hay otro problema, hace rato estaba hablando con él por teléfono y le mencione que unos pedidos no habían llegado al servidor, me dijo que lo iba a revisar... (cinco segundo de silencio) ¿no sabes nada? (Insisto en que le hables con la mente y le preguntes)
- No, tampoco, si quieres cuando regrese le digo que...
- Bueno te dejo los números de pedido. (Al fin que no tienes nada que hacer)
- López, si ya los tiene apuntados Ramiro no veo la nece...
- Si mira es el 130xxxxxxx y el 123xxxxxx, para que los cheques. (Porque si no lo hace tu jefe no veo razón alguna para que no lo hagas tú, el subordinado peor pagado de la empresa)
- Si López, los busco y te aviso, adios.
(cuelgo el teléfono y entra Ramiro)
- Ramiro te habló López para los pedidos.
- Ese cabrón, me acababa de decir antes de que me fuera a comer, ¿qué cree que lo voy a resolver en dos minutos?
- Efectivamente.