Mas de lo que pensaba...

Hace no mucho tiempo leí en un blog (no recuerdo el nombre) un post acerca del acoso sexual, al principio me pareció algo paranoica la forma en que lo describía. Tengo que reconocer que tenía una vaga idea de lo que esto representa, así que busqué y encontré que según la Real academia de la lengua define acoso como: “El que tiene por objeto obtener los favores sexuales de una persona cuando quien lo realiza se halla en posición de superioridad respecto de quien lo sufre.” Siendo ésto una plática de pasillo cuento una de las muchas que escuche:

La amiga de una amiga, tiene un jefe algo cerdo, por llamarlo de alguna forma, el muy hijo de pu… se la pasa viendo traseros de cuanta mujer pasa por su oficina (en verdad es un acto más que repugnante que hagan ese tipo de cosas y se excusen argumentando que es algo inevitable)y llamándolas mi vida, mi amor, chiquita obviamente esta situación es bastante incómoda, mas ésto no es lo peor de trabajar teniendo como jefe a Porky. Todos los días por la mañana cuando llega lo saluda y en las tardes se despide con el típico saludo de beso en la mejilla, no es de sorprender que tipos como este no busquen la mejilla y como dicen “el que persevera alcanza” así fue, no desistió hasta que logró lo que quería.

Ahora solo le extiende la mano de la impotencia, pues es su “Jefe”. ¿Hasta donde permitir este tipo de situaciones?, ¿en qué punto decides quedarte callada y hacer que no pasa nada, solo por conservar el empleo? 35% de las mujeres que viven esto solo terminan con el problema dejando el empleo y solo el 3% llega a un tribunal.

De verdad que estaba en el limbo, teniendo la tonta idea de que ésto era algo poco común.

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l@5t dijo...

El problema de la desconfianza en las leyes va, precisamente, más allá de lo que imaginamos. Se supone que actualmente México cuenta con leyes de primer mundo en lo que se refiere al derecho de las mujeres. Pero, ¿realmente si denuncian ganan algo? Esa pregunta es dificil contestarla si la mayoría NO DENUNCIA.

Felipe Ríos B. dijo...

Querida amiga: perdona por no haber respondido al post que me dejaste en el blog de la Valija. No sé si aún es tiempo, pero el libro de Bellatín lo compré hace tiempo en la Gandhi de aquí de Puebla. Creo haber visto hace poco un ejemplar. Mándalo a pedir desde el DF, ellos tienen ese sistema de traspaso de libros por sucursales.
Te visitaré seguido, me ha interesado la Muerte de Dios (muy nietzscheano). Te invito a mi nuevo blog, "Anotaciones al margen". Un abrazo y a no desfallecer: los libros más difíciles de conseguir son el manjar más delicioso del insomnio.